Memorias suspendidas y diálogos de intercambio: Crónica de nuestra participación en el Festival Multicultural “Señales Vivas”

El pasado 6 de junio de 2026, el Parque Fundacional de Fontibón se convirtió en el epicentro de una poderosa reactivación cultural. El Festival Multicultural “Señales Vivas” abrió sus puertas bajo una consigna clara: “Cultura que suena, que se vive, que nos une”. Desde las 9:00 a.m., la plaza vibró con la energía del rap, el hip hop, con la poderosa energía de la capoeira y batallas de freestyle, demostrando que el arte urbano es el pulso vivo de nuestra localidad

En medio de este estallido de expresión juvenil y comunitaria, nuestra propuesta “Memorias suspendidas y diálogos de intercambio” encontró su lugar como una de las activaciones del festival. Bajo el lema del evento, “Esto es nuestro territorio”, propusimos una pausa reflexiva: una invitación a bajar la mirada hacia lo cotidiano, a observar las grietas, el desgaste y el ladrillo expuesto de la Urbanización Carlos Lleras Restrepo. Una invitación a reconocer las cicatrices del entorno para, desde allí, tejer un diálogo colectivo.

Pronto, la mesa de trabajo se llenó de manos impregnadas de tinta. Adultos, niños, jóvenes y abuelos comenzaron a estampar los nombres de sus propios territorios: Modelia, Suba, El Recodo, San Pablo, Santa Fe… La geografía urbana de Bogotá se empezó a reconfigurar a través del linograbado y los sellos. Para muchos, el ejercicio cobró un sentido de arraigo y nostalgia; varios asistentes, en su condición de migrantes, estamparon mensajes de amor para sus hijos o seres queridos que están lejos, con la firme intención de enviarles una postal: un pedazo de presente y de memoria desde el lugar que hoy los acoge.

Entre los momentos más significativos de la jornada, guardamos con especial cariño el encuentro con un grupo de niños y jóvenes del sector de “la 22”. Al principio se acercaron con cierta timidez, dudando si quedarse; en una plaza donde la dinámica comercial a veces hace pensar que todo tiene un costo, y con la prisa de tener que irse a trabajar, la propuesta parecía lejana. Sin embargo, la energía de las tintas fue más fuerte. Decidieron hacer una pausa en sus responsabilidades y regalarse un espacio para habitar el juego.

Durante un buen rato, la mesa se transformó en su propio laboratorio de exploración. Con una alegría contagiosa, crearon estampas con mensajes de amor para sus madres, evocaron sus raíces plasmando el nombre de Venezuela, su país de origen, y recordaron también al barrio Santa Fe. Entre risas y complicidad, compartieron la divertida tarea de descifrar cómo acomodar los sellos para corregir los descuadres y evitar que las letras salieran al revés. Ver su concentración y su disfrute nos recordó el verdadero propósito de reactivar la cultura en el espacio público: abrir paréntesis de alivio, asombro y libertad en medio de las realidades cotidianas.

“Señales Vivas” demostró que la cultura en Fontibón está más despierta que nunca. Con “Memorias suspendidas” cerramos la jornada con la certeza de que las grietas no solo hablan de abandono o deterioro; son los canales por donde respira la historia de un barrio. Al final, del rumor de la calle pasamos al resplandor colectivo: la comunidad no solo se llevó una postal de Carlos Lleras, sino que nos dejó sus propias estampas, sus relatos compartidos y la convicción de que habitar un territorio con conciencia empieza por aprender a mirarlo juntos.