
LA PIRAMIDE SAGRADA
Hoy la ruta de Aliento Urbano me llevó de vuelta a estas escaleras en el Parque del Fuego. Para muchos es solo una estructura de cemento medio sumida en el pasto, pero para mí, a los 8 años, era una pirámide sagrada.
Recuerdo subirme ahí y sentir que el parque cambiaba de perspectiva. Era mi lugar para sentirme fenomenal, aunque estuviera tan cerca de la avenida principal. Estar ahí era un juego de contrastes: por un lado, la desconfianza que me daba la cercanía del puente; por el otro, esa libertad absoluta de las tardes donde el peligro se olvidaba entre los juegos.
He dejado una nueva postal escondida entre las hojas del árbol que custodia esta estructura. Por detrás escribí una verdad que voy confirmando con cada paso: “El cemento tiene memoria”. Porque, aunque el pasto crezca y las estructuras se desgasten, las historias de quienes las habitamos siguen ahí, esperando ser encontradas.
Si pasan por el parque, busquen entre las ramas. Y si alguna vez amaron este lugar, cuéntenme:
¿Qué historias vivieron? ¿Qué emociones recuerdan?
